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FUEGO DEL SEÑOR |
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El viernes 29 de junio de 2001 Dios hizo algo muy especial en El Salvador:
PEDÍ A DIOS QUE HICIERA "ALGO ESPECIAL". EL DÍA SIGIENTE UN FUEGO CORTÓ LA ENERGÍA ELÉCTRICA A LOS SERVIDORES DE BASE DE DATOS DE MI EMPLEADOR. EN EL CAOS QUE SIGUIÓ ENTREGUÉ COPIAS IMPRESAS DE MI TESTIMONIO A MIS COMPAÑEROS DE TRABAJO.
Por algún tiempo en el 2000 y 2001 había estado queriendo compartir mi testimonio con mis compañeros de trabajo.
El día jueves 28 de junio de 2001 saqué 80 copias de una versión impresa de mi testimonio. En la noche en mi casa doblé todas las hojas.
Era como la medianoche cuando terminé mis actividades. Pero ¿como entregaría el siguiente día estas copias durante las horas de trabajo? Sabía que no me era permitido romper el orden en la empresa levantándome para repartir los testimonios.
Así que me puse a orar. Me arrodillé. Puse el paquete de testimonios en el suelo y puse mis manos encima. Luego puse la frente en el suelo.
Postrado así pedí a Dios que me diera el valor de entregar los testimonios, que su palabra no regresara vacía, y en toda mi palabrería de repente dije que él hiciera "algo especial".
El día viernes 29 de junio de 2001 durante toda la mañana estaba tratando de agarrar valor para repartir los testimonios. Pero no podía levantarme de mi silla para hacerlo. Realmente no me era permitido hacerlo.
En un momento me fui a encerrar en el servicio para orar. Parado con una mano apoyada en la pared y mirando hacia arriba dije a Dios: "¿no vas a hacer nada especial?"
Ya en la tarde decidí limitarme a solo los compañeros de mi propio departamento, informática. Dije en mis adentros a Dios que lo único que yo podía hacer era dar los testimonios a mis compañeros inmediatos, los que estaban sentados conmigo en el mismo cuarto.
Por fin me levanté y repartí unos cinco o seis testimonios. Regresé a mi escritorio y me senté.
Vi que el compañero que estaba sentado delante de mí leyó el testimonio en frente de mis ojos. Luego el jefe de informática que estaba detrás de mí se levantó para salir del cuarto. Cuando pasó a mi lado tocó mi hombro con su mano.
Ya había hecho lo que era posible para mí. Ahora mi Dios entró en acción.
Momentos más tarde vi que algunas personas estaban corriendo en los pasillos, buscando extintores de fuego. Había un fuego en la acometida de energía eléctrica en la casa dónde estaban los servidores de los sistemas de información. El fuego fue extinguido pronto, pero la energía eléctrica hacía la casa había sido cortada.
Estábamos ubicados en dos casas grandes que la empresa estaba alquilando después de que se había destruido parte de nuestro plantel central en el terremoto del 13 de enero del 2001. No había generadores de energía eléctrica. Las baterías de emergencia para los equipos centrales solo alcanzaban para una media hora.
Tuvieron que apagar todos los servidores de los sistemas de información. Mis compañeros no podían seguir trabajando.
Cuando se dieron cuenta que el asunto iba para largo se levantaron y empezaron a caminar y hablar. En medio de este caos yo también me levanté y repartí los demás testimonios a la mayoría de los presentes.
Sí, ciertamente Dios hizo "algo especial". Lo sucedido me hizo recordar inmediatamente de la historia de Elías y los profetas de Baal:
36 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
37 Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.
38 Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.
39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!
(1 Reyes 18:36-39)
En esta historia se trató de un fuego de Dios bien controlado, que quemó solamente el sacrificio, la leña, las piedras y el polvo, y el agua en la zanja, y nada más.
También el fuego en las instalaciones de mi empleador era muy limitado, quemando solo la acometida de energía eléctrica. ¡Ciertamente lo ocurrido muestra que el Señor es Dios también en El Salvador y que yo soy su siervo!
El lunes siguiente no pudo hacerse presente en la empresa el compañero que había visto leer mi testimonio delante de mis ojos. Una noche del fin de semana se vio implicado en un accidente de tránsito con heridos. Parecía que el otro conductor que manejaba un microbus de transporte de empleados tuvo la culpa. Pero como mi compañero andaba tomado lo quería llevar preso la policía. Solo porque se quejó de dolor, lo llevaron al hospital donde quedó bajo custodia policial.
Creo que la coincidencia de que le sucediese esto después de haber leído mi testimonio no fue así no más. Este compañero realmente era uno de los más tremendos. Pero realmente él era un reflejo de lo que yo mismo había sido antes de conocer a mi Señor Jesús. Creo que Dios empezó un trato especial con él a partir de entonces.
| El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. (S. Juan 3:36) | |
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| ¿Cual es su posición respecto al Dios de Israel y al Señor Jesucristo? |
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Presentado por
Bart De Wolf Ciudadano Belga Licenciado en Informática Miembro de FIHNEC Testigo del Dios de Israel y Embajador de Jesucristo |
Salmos 26:1
He confiado asimismo en Jehová SIN TITUBEAR .
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