La noche del día sábado, al haberse finalizado la Convención, me quedé en el salón grande del hotel. Observaba como la mayoría de la gente se iba y como los que todavía se quedaban estaban platicando y algunos orando.
En estos momentos se me acercó un fraterno querido. Poniéndo su dedo índice en mi pecho me dirigió las palabras proféticas siguientes:
Desde entonces procuro con más diligencia mantener siempre ardiendo el fuego que está en mí, echándole continuamente materia prima fresca.
Trato de buscar y servir a mi Señor Jesucristo con todo mi corazón por todos los medios disponibles.
Esto ha sido un proceso, es un crecimiento, donde con el transcurrir del tiempo me he ido esforzando más y más. Por mi mismo me he sentido muchas veces con pocas a ningunas fuerzas para seguir adelante. Pero el Señor es quien multiplica mis fuerzas. En mi clamor a Él muchas veces he usado el versículo siguiente:
Isaías 40:29
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Cuando me siento cansado y débil le digo al Señor: "Señor, tu Palabra dice: 'Él es quien multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas'. Multiplica mis fuerzas, por favor, Padre."
Utilizo despertador para poder llegar a tiempo a mis compromisos, como por ejemplo ir a la oficina, participar en los eventos de la Fraternidad, o asistir a mi iglesia. Siempre pongo la alarma más temprano de lo normal para poder empezar mi día presentándome postrado delante de mi Dios, leer en la escritura el Proverbio con el número del día y algun otro texto más, y hacer mis oraciones matutinas.
Cuando recién convertido procuraba por lo menos arrodillarme en la mañana y dedicar unos minutos a la oración. Más o menos a partir del año 2000 empecé a usar el despertador para poder dedicar una media hora cada mañana.
En una Convención Nacional de la Fraternidad de Hombres de Negocio un fraterno de Honduras comentó en su exposición que procura dedicar cada mañana una hora para escribir. Desde entonces trato de hacer lo mismo.
Mantengo mi sitio web con mi testimonio y otros varios sitios web cristianos.
Trato de compartir mi testimonio con las personas. He escrito mi propio tratado para ganar almas, del cual saco cada mes una cantidad de copias para regalarlas.
He publicado mi testimonio en diarios de El Salvador y en un diario de Bolivia.
Oro y clamo a mi Dios durante todo el día. Pregunto constantemente en mis adentros: "¿Qué hago, Espíritu Santo?"
Cuando estoy pasando por momentos más difíciles y ya no veo la salido recurro al ayuno.
Leo en la Biblia casi todos los días.
Leo literatura cristiana. Procuro tener siempre conmigo un libro para aprovechar los momentos vacíos.
Asisto semanalmente a eventos de la Fraternidad de Hombres de Negocio. Asisto con regularidad a la iglesia.
Congregarme siempre es de suma importancia para mantener el fuego ardiendo en mí. Dicen que un carbon se mantiene encendido cuando está en medio del fuego rodeado de otros carbones encendidos. Pero cuando se saca el carbón del fuego, rápido se apaga. Por eso es importante para un cristiano reunirse con otros cristianos lo más que pueda. Como lo dice también la escritura:
Hebreos 10:25
No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos;
y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Cuando me doy cuenta que por situaciones o afanes de la vida me he deslizado de mis buenas costumbres cristianas, con prontitud me arrepiento y vuelvo a tomar el hilo donde lo había dejado.
|
Master en Informática
y Testigo del Dios de Israel |
Email:
|